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samedi 5 février 2011

La moda al igual que el sistema mundial



La moda está igual que el movimiento social del mundo, nada sobria ni solemne y mucho menos formal, nada estable. Está de moda los 20´s, los 40´s, lo hippie exacerbado, los cuerpos plagados de tatuajes, lo punk con aretes y anillos en la boca y en la naríz. La piel dorada, la negra, la piel manchada, la plateada, la ropa rasgada, como rasgada está la pobreza en la mayoría poblacional del Orbe.

También encontramos lo espacial sofisticado. Caen las faldas chuecas, las mangas de lado. Los jeans más modernos son los que traen varios zurcidos por todas partes, como zurcida está la economía mundial. Es toda una mezcolanza toda una conversión que se dispara, no sabemos realmente ya cual es la tendencia. Se perdió.

Todo parece disparatado. La ropa hecha trizas como si estuviese cocida de hilachos o harapos, la de las hombreras o la de la facha total es la que más se asemeja a la situación mundial.

En las principales ciudades del mundo que dictan la moda, vemos chamarras abultadas con dibujos militares en guerra, vestidos de piel de víbora, sacos muy cortos con la manga abajo del codo como si hubieran encogido en la tintorería, mangas que tapan los dedos de las manos, ropa transparente y otra muy tapada, mini faldas más cortas que los hot pants y poca faldas a la rodilla.

Los sweaters de cuello alto y con hoyos por todos lados, largos a la cadera y cortos al pecho. Zapatos con plataformas altísimas que recuerdan los sancos de los payasos. También puntiagudos, chatos, con tacones delgaditos, y chaparros. Mucho del guardarropa femenino viene dorado, plateado, con piedritas, estoperoles, lentejuelas en los trajes de baño y canutillo bordado en la ropa interior. Lápiz labiales rojos, morados, negros, con brillantina y muy opacos; ya de día usan los vestidos de noche y viceversa, tal como ahora se conducen los gobiernos y los caracteres de la ciudadanía mundial, todo está controvertido.

La moda en los hombres viene también muy diversa, pantalones a la cadera súper aguados, pantalones ajustados, pantalones tan largos que se les hace bolsa en los pies, otros acampanados, camisetas súper cortitas, cuellos de camisa diferentes, unos cuellos de apóstoles, otros con botoncitos bien apretados, otros con solapa de los 60´s, corbatas con saco encima pero sin camisa, vestidos de smoking sin calcetines como los Beatles cuando eran famosos. Y mucho los hay que andan vestidos sin dejar ver bien qué sexo son, la moda de lo andrógeno como la dicotomía que aplican los sistemas gubernamentales.

En ambas modas humanas, se revuelven los colores y sin combinación alguna se disparan entre sí, como ahora –afirman- está de moda lo bisexual, lo three, y lo quíntuple sexual. Así los últimos diseños vienen en cuadritos enredados con bolitas y rayas de colores fosforescentes, en la dejadez total, locura espacial.

En peinados, tanto en la mujer como en el hombre, vemos estilos muy diferenciados de varios colores en una misma cabellera, de un rubio blanco hasta colores pasteles que viste un mismo rostro. Vemos cabellos parados, lacios, chinos; el cabello de un lado izquierdo rapado y del otro lado largo. Hay tendencia de portar el cabello todo despeinado como si uno se acabara de levantar y no tuviera peine; la moda de los cabellos cortos largos y mucho rapado, especialmente en el hombre.

En toda nuestra historia, es la moda que refleja cómo vive una sociedad y al igual que la sociedad mundial, la moda está totalmente revuelta, confusión mental que también poseen los poderosos que dictan la moda universal.

Ya muy poco, se ve lo estilizado, el arte de alta costura, la fineza del material de una tela finísima al tacto de la mano, lo bonito de la alta confección, pero cuando uno llega a encontrar este tipo de ropa, es de una marca desconocida y cuesta 6 veces más que una pieza de firma clásica como Christian Dior, Ballmain, St. Laurent. Un par de estas prendas, por ejemplo un buen traje sastre cuesta 5,500 Euros si no es que más.

La elegancia se ha perdido de vista, ya se ve muy poco en todas partes del mundo. Antes cuando solíamos viajar veíamos estilos diferentes de verdadera elegancia. El lujo original es discreto y la elegancia, además del saber hilar colores, siempre será una actitud sin basarse en aforismos de la moda.

Hace todavía una década contemplábamos prendas de buena confección que daban porte y distinción. Eso ya se perdió y al unísono se extravió la amabilidad, la cortesía y la caballerosidad fuera de casa. Al igual que los gobiernos les faltan el respeto a los ciudadanos del mundo.

Hoy en día, el acceso a las prendas más finas sólo pertenece a los más ricos del mundo, incluso ya ni ellos visten elegante. Que lástima es de buen gusto ser elegante, no sólo en el vestir, también en actitudes sociales. Es la fineza que evita ser vulgar. También en lo informal existe lo refinado, es lo Pret à Porter, la combinación de prendas informales con el buen gusto.

Independientemente de cómo se pronuncia la moda, también es elegancia la forma bonita de expresar los pensamientos.

Uno de los resultados que tenemos en la mayoría de sus texturas de bajísima calidad, se debe a que son materiales químicos, entre terlenka e hilos de plástico. De hecho hace cinco años en Europa se publicó un artículo diciendo que si uno se acercaba al fuego -portando prendas del último grito de la moda, hechas con estas fibras desconocidas- corría el peligro de incendiarse. Como dentro del fuego se encuentran actualmente varios países del mundo.

Esto se debe a que ya no tenemos recursos naturales como antes, donde las telas eran de algodón 100%, la seda era verdaderamente tersa y pura, el lino 100% era un material que combinaba lo fino con la casualidad y la caída de estos materiales era linda, de hecho ahora el algodón que compramos en la farmacia parece que son hilos de plástico con terlenka.

Depredados están los recursos naturales y es que en muchos terruños del mundo la tierra está en sequía por los grandes bosques que se han talado y quemado; por lo que lo ficticio está predominando, no sólo en la forma en que se conducen los gobiernos del mundo, también en el consumo de comida dentro de la mayoría de los continentes donde ya predomina lo transgénico, y todo esto se incluye en la moda que dicta la manera en que deben vestir y comer las comunidades sociales de la esfera celeste.

Como todo está interrelacionado, esperemos que ya en un próximo futuro, la moda también nos diga que el mundo empieza a ponerse en orden.

Julie Furlong

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